“1953 México D. F. Se publica en el Fondo de Cultura Económica El Llano en llamas. La tirada es de sólo 2000 ejemplares y el éxito no es espectacular. Pero el libro llama la atención entre los asombrados conocedores. Su autor, el jalisciense Juan Rulfo, tiene treinta y cinco años, vive desde hace mucho en el distrito federal, ha publicado poco, alguno que otro cuento, y subsiste con un sueldo de empleado. Sólo le conocen unos cuantos -y fieles- amigos; pero su círculo, como el de tantos otros, empezará también a ampliarse. Dos años después, la novela Pedro Páramo (4.000 ejemplares en la primera edición) le catapultará a la fama y empezarán a reimprimirse ediciones de El Llano en llamas: 1955, 1959, 1961, 1964, 1965, 1967, 1969, 1970, 1971, … hasta nuestros días. …”
La primera vez que oí hablar de Juan Rulfo fue en mi primer año de univesirdad, a través de un antiguo profesor del colegio que me recomendó una lista de libros de escritores sudamericanos. En la lista estaba “Pedro Páramo” de Juan Rulfo y, a pesar de que no hice por conseguir el libro (me centré en “El Aleph”, que también estaba en la lista), el nombre del libro se me quedó grabado. Aunque realmente debería decir “mal grabado”, porque olvidé pronto quién de los dos era el escritor y quién el personaje. La primera vez que busqué el libro en una librería, pregunté por “Juan Rulfo de Pedro Páramo”. Y aguanté la merecida sonrisilla del librero mientras me decía que “creía” que era al revés.
Más tarde, dada mi poca afición de entonces por comprar libros (pagarlos era lo que me molestaba), comencé a leerlo en la propia librería. Me bastó con leer una vez la primera frase del libro para que se me quedara grabada durante varios años más. “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo”. Es perfecta: sobria, directa, sin excusas ni presentaciones. “Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera”. En unas pocas frases presenta toda la situación con una voz tan sincera y confidencial, que parece estar oyéndose realmente al personaje. Creo que es precisamente ese tono de voz el que hace que se le hagan a uno cercanas las sobrias muestras de afectividad que tiene el texto: “Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo. ‘No dejes de ir a visitarlo -me recomendó.” Después, un par de recursos que me sorprendieron: “Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte.” … “y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después de que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas.” y por si aún quedaba algo de mí que no estuviera entusiasmado, la última frase de la primera parte (la primera página), redundante como en la literatura hablada, recoge todo lo dicho para volver a la idea de la primera frase, como si toda la introducción no existiese, como si realmente su única intención hubiera sido la primera frase. “Por eso vine a Comala”.
Y ya me he puesto hablar de Pedro Páramo cuando mi intención era hablar de El Llano en llamas. Entre mis amigos cercanos y colegas de universidad ninguno conoce (y menos aún ha leído) ninguno de los libros de Rulfo (a excepción de Manuman, que ha estudiado humanidades). Sin embargo, los extranjeros que vienen a Sevilla a estudiar Filología Hispánica leen El Llano en llamas por prescripción magistral y fue una alemana la que me tuvo que dar a conocer el que quizás sea el mejor libro de relatos del siglo XX escrito en mi propia lengua (palabras de Juan Luis Panero). Ella ya lo había leído, así que me lo regaló. -¡Hombre, de Juan Rulfo, precisamente!
Como de costumbre, la entrada sobre un libro que me gusta, se me está haciendo más larga de lo que planeaba, así que voy a dejarla así por ahora y en la próxima entrada os cuento lo que hice con el libro y por qué hoy he querido escribir sobre él.
Hola Javier,
Estoy de vuelta por este rincón, muy bueno por cierto; como es cierto que ni cerca de pisarte los talones con esta lista de libros que muestras en la entrada anterior. Te felicito.
Quiero retomar algunas costumbres como leer, que por cuestiones, ocurrencias de la vida y dejadez vamos poniendo a un lado.
No sé si me tienes alguna recomendación, pero he querido leer este del que quieres hablar, y quiero hacerlo antes de tu siguiente entrada….lo intentaré.
Un saludo,
Carola.
Hola Carola,
Me alegra verte de nuevo por aquí.
No sé cuáles son tus gustos, así que me resulta complicado recomendarte un libro. Ya he comentado alguna vez que, los clásicos son unabuena apuesta (y me suelo referir sobre todo a los “clásicos” modernos), pero no todos los clásicos le gustan a todo el mundo. Por ejemplo:
Se dice que los libros de Dostoyevski son obras maestras desde el punto de vista de la psicología y además tienen argumentos muy ingeniosos y complejos, pero son libros muy densos, con una proporción muy grande de detalles y minucias (he oído decir que eso es algo común en los escritores rusos) y hay gente que no aguanta eso y necesita una dinámica más rápida.
Otras personas no se sienten agusto con argumentos demasiado… interioristas (por decirlo de alguna forma) como es el caso de los libros de Camus que llevo leídos por ahora. Y sin embargo son libros geniales y a mí, personalmente, me encantan los libros en los que se profundiza en el alma de la persona.
“El Llano en llamas” es un libro de relatos cortos. Es a día de hoy uno de mis libros favoritos. Tiene muchos estilos diferentes y muy originales (“La cuesta de los comadres”, “El llano en llamas”, “Diles que no me maten”…) y eso a mí me atrae mucho de un escritor. Me gusta mucho también su capacidad de hacer un argumento de una situación que es casi estática en la que no sucede casi nada (“Mario”, “Nos han dado la Tierra”…). Es un libro en el que se disfruta, principalmente, la forma de narrar, original y cuidada. Muy muy cuidada. Por otro lado comprendo que haya gente a la que le disgusten la dureza o el pesimismo de algunas historias.
En conclusión, ningún libro es para todos los gustos. Podría decirte que “Farenheit 451″ es un libro ameno que incita a leer otro libro más después y que “El Halcón Maltés” es probablemente una de las mejores obras de novela negra y es como estar viendo una película en ByN. (La película existe, pero, como suele ocurrir, decepciona un poco).
¿Has visto cómo me enrollo cuando hablo de algún libro que me gusta?
No lo puedo evitar. El único consejo que me atrevería a darte(y que ya te lo sabrás) es que no te tomes la lectura como una obligación. Lee mientras disfrutes y si no disfrutas cambia de libro… o deja de leer.
Saludos y gracias por tu comentario.
Gracias ti Javier,
Me da mucho gusto ser parte de este espacio.
Oye si que te enrollas!!!!, es normal, a mi me ocurre también, cuando hablo de un tema que me gusta…me enrollo, como tú dices..
Mis gustos… bueno puedo decir que me identifico mucho con los escritores que con mucha naturalidad pueden argumentar situaciones; pero además, que lleven al lector a hacer su propio juicio de las cosas.
Por otro lado, estos escritores que tratan sobre temas cognitivos, esos procesos mentales que implican al conocimiento, el aprendizaje.
Se podría decir que soy fanática de temas relacionados a conocer el individuo, al Yo interno, a lo mas profundo de las personas y hasta lidiar un poco con esta situación….me emociona, porque entiendo que las personas son complejas, pero al mismo tiempo tan débil y vulnerable, y la verdad me interesa mucho este tema.
En fin, comparto contigo la idea de que ningún libro es para todos los gustos, pero sí, para mí sigue siendo esencial el estilo, la forma, la inclinación del escritor hacia estas líneas que te acabo de mencionar.
Y casi me enrollo, jeje.
Saludos nuevamente y hasta pronto.
Oye, que si hablas de “Pedro Páramo” tampoco pasa nada, ¿eh?
¡Qué magnífico libro de nuestro idioma! Y “El Llano en llamas” se merece que continúes y no nos dejes sin el resto de tu historia con el libro.
Sobre lo de recomendar libros, yo siempre he dicho que tu no eres quien se acerca al libro sino el libro quien se acerca a ti. Esto se comprueba una y otra vez. Es un bonito juego con el que la Literatura no engaña. Todo está escrito, pero sólo algunas palabras nos son reveladas.
¡Ay! ¡Que me pongo borgiano!
“¡Ay! ¡Que me pongo borgiano!” !! jajaja. Qué grande.
Hablando de Borges: precisamente en uno de los relatos de “El libro de arena” que me acabo de leer, uno de los personajes dice: “lo importante no es leer, sino releer”. No explica por qué, pero esa frase se ha convertido en mi Zahir. ¿no te repatea que el Coello haya escrito un libro con ese nombre: “El Zahir”?¿Será ladrón?. Me cae mal desde que leí “a orillas del río Piedra…” guajjj! Pero bueno, da igual, no lo releeré.
Seguiré con mi historia sobre “El llano en llamas”, pero voy a darle antes unos días a Carola, que quería leerselo antes. A ver si le doy tiempo a que se lea al menos unos cuantos relatos. (Si es que el libro la encuentra
Un abrazo, Manuman
Hola Javier!!:
En el lugar donde vivo muchas veces se hace difícl conseguir algunas cosas, como un libro, por ejemplo, que pena, no?…..pero ya lo tengo, acabo de recibirlo….bueno, me parece a mí que el libro me puede encontrar, jeje.
Si quieres me das unos días o igual puedes hacer tu siguiente entrada….ya te alcanzaré.
Un abrazo y gracias por esperar, Javier!!
Hola Carola.
Siento haber tardado tanto en responder. Me ha parecido muy bonito que te hayas conseguido el libro a pesar de que te costara tanto.
Después de haberte hablado tan bien de “El llano en llamas” quizás te hayas hecho grandes expectativas y no sé si, como suele ocurrir en estos casos, te habrá defraudado lo que te has encontrado.
de todas formas, con los libros pasa a veces como con las personas: se les va cogiendo gusto a medida que se les trata. A mi personalmente me suelen empezar a gustar más los libros un tiempo después de haberlos leído, a base de hablar de ellos, oír hablar de ellos a otros (otros puntos de vista), entender cosas que no había comprendido en la primera lectura o descubrir a posteriori que me han inspirado y enseñado más cosas de las que creía.
Voy a escribir ya el siguiente post que tenía pensado e iré escribiendo opiniones personales sobre esos relatos de Rulfo. Me gustaría saber también tus impresiones. (Las buenas y las malas).
Un abrazo.