Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 7 noviembre 2010

<<principio <anterior

No sé si te he contado a qué me dedicaba yo en las reuniones con La Tertulia; me dedicaba a cantar. Me gusta improvisar las letras y cantar lo que me sale del corazón en cada momento. Creo que se me da bien casarlo con la música. A los demás de la reunión les gusta oírme, aunque la mayoría no entienden lo que canto. Según dicen, imaginan lo que digo a partir de la melodía y por mi entonación y el gesto que pongo. El caso es que he estado improvisando un martinete para ti hace un rato. Ha sido a causa de la lluvia ¿sabes?, los martinetes se cantaban en las minas y en las fraguas al ritmo de los golpes del martillo y hoy, mientras espero al metro, las goteras que salen cuando llueve me han recordado ese ritmo. Hay una en concreto que está cayendo sobre una chapa y está haciendo un ruido metálico que casi parece pensado a propósito para cantar. Además, como es denoche, se oye bien el eco y, de fondo, todos los ruidos de la lluvia que está cayendo fuera.

Ahora me daría vergüenza escribirte la letra. Con todo el tema de tu viaje y mi mudanza me he puesto muy… no sé, me daría vergüenza. Pero estaba imaginando que te veía una vez antes de irme, que te aparecías aquí en París por un momento, como por arte de magia, para verte la cara y decirte adiós. Mientras cantaba lo estaba deseando con mucha fuerza y lamentando que el cante no fuera suficiente para traerte aquí… por momentos me preguntaba ¿y si resulta que aparece? y entonces, de pronto, me ha dado un vuelco el corazón y he oído pasos junto a mí, me he girado y aquí estabas. Como una aparición mirándome absorta. Tal y como te imaginaba, con tu pelo negro rizado y una cara preciosa. Tan exacta a como te imagino que por un momento he pensado que no podía ser real, que tenía que estar soñando.

Te he dicho adiós y me habría gustado darte un beso, pero como tú ya sabes, por que no has estado aquí, no eras tú la que se me ha aparecido. Yo he tardado aún un poco en comprenderlo y empecé a acercarme a ella diciéndote “Sofía, ¿de verdad eres tú?”. Fíjate en mi letra, aún me está temblando el pulso. Pero ella se ha asustado de mí y tendrías que haber visto su cara de horror con los ojos abiertos como huevos. Sólo entonces he comprendido mi error y he tratado de calmarla: “Oh, lo siento. No tienes que asustarte. No voy a hacerte daño en absoluto” exactamente eso le he dicho: “en absoluto, en absoluto”. No me daba cuenta de que le estaba hablando en Español. Al oírme parece como si se hubiera asustado más aún. Le ha dado verdadero pavor y ha salido corriendo por donde ha llegado.

Qué impresión tan grande me ha quedado. Ha sido como si tú salieras huyendo de mí. Es absurdo ¿verdad? ya lo sé; pero, con todo, qué sensación tan desgradable, qué tristeza me ha dejado… por un momento.”

FIN

Anuncios

Read Full Post »