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Archive for 20 julio 2010

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Hasta este punto la cosa se limitaba a una historia de colegio y ciertamente que en eso debería haberse quedado todo. La fama de “mataseños” no me dejaba pasar desapercibido (o, al menos, esa era la impresión que yo tenía) y en esas circunstancias yo no me atrevía a acercarme a la zona donde jugaban los mayores para ver a Carlota. Yo debería haber ido olvidándome de ella poco a poco a base de no verla y habría acabado aprendiendo a jugar al fútbol en los recreos. Pero una de esas tardes ocurrió algo que vino a cambiarlo todo. Y yo, que ya había leído algo de Bécquer y de Espronceda, no pude ver en aquel suceso otra cosa más que la mano del destino. (más…)

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No, no he roto mi propósito de dejar de escribir poemas. Éste que os pongo aquí lo escribí hace casi tres años. Concretamente el 13 de Julio de 2007. Curiosamente es el último de un cuaderno con un par de cientos de páginas escritas con poemas (algunos a medias, otros repetidos con variaciones…) y tras el cual se quedó en blanco el último centenar de páginas. Tiene mucho que ver con el nombre de este blog y hoy, que me mudo de la casa en la que vivo desde hace veinte años, vuelve a ser actual y adquiere otro sentido más. Se llama

mudanza

Ninguno de ellos puede ver las bocas
que pueblan las paredes de esta casa.
No oyen, no, no oyen
el centenar de bocas
que cubre cada palmo
bajo el papel que arrancan
rollo a rollo.

Únicamente yo escucho su estruendo,
la suma de murmullos
que ensordece el cerebro
igual que un rompeolas que agoniza
bufando y escupiendo.
 
Y entonces me preguntan,
pero yo no escuchaba,
y me hablan y me afeitan
las cejas, la cabeza, …
y me desatornillan las orejas
y me sientan
y meten mis dos brazos en dos cajas
y tiran más y más, hasta arrancarlo,
del nudo que apretaba ya mi voz.
 
Arrancan, continúan arrugando
las huellas de mi mano.
No ven que ahí lloré,
no ven dos caras juntas,
temblorosas
ni la silueta que dejó la risa.
No pueden ver la sal
ahogada en mi botella.
Guardan mi corazón junto a mi lengua
“arriba”, “abajo”, “frágil” y repiten:

-“sus tripas, sus arterias,
los poros de su piel,
¿Los quiere o los tiramos?”

Y miro hacia otro lado y les respondo:
-“Los tiran, sí, los tiran…
no sirven para nada”.

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